Limpieza del crimen de Arpaio: Puro teatro, ninguna sustancia
The Arizona Republic
Margarita V. Garcia
Mi Turno
22 de Abril, 2008 12:00 AM
El helicóptero del alguacil Joe Arpaio se ha ido y el excremento de sus caballos ya se ha endurecido, pero su estadía de dos días en Guadalupe tiene un olor familiar.
Era 1997 y esperando guardar las apariencias de sus desastrosas rondas en Chandler, funcionarios de inmigración entraron en Guadalupe. Diciendo que los funcionarios del pueblo solicitaron su ayuda, funcionarios de inmigración posaron para cada cámara y hablaron claramente en cada micrófono.
A pesar de las críticas de líderes latinos, el alcalde de Guadalupe y el concilio mantuvieron su apoyo a los federales. Tan grave fue la situación que el mismísimo Alguacil Joe mandó a algunos oficiales a proteger a nuestro alcalde. Pero al final, nada - nada – más que una buena exposición para más funcionarios inadecuados de inmigración.
Avancemos 11 años. Entra el Alguacil Joe. Exceptuando por la invitación, el escenario es el mismo pero la producción fue mucho mejor y el actor principal más ensayado y mejor calificado.
There he is, the star of the show, so certain that his Latin American and Drug Enforcement Administration experience is a perfect fit for stomping out Guadalupe’s problems.
Allí está, la estrella del evento, tan seguro de que su experiencia en América Latina y En la Oficina de Aplicación de leyes Anti-Drogas encaja perfectamente para aplastar y mantener fuera los problemas de Guadalupe.
El actor principal es presentado como:
Alguien respetado y envidiado por sus iguales por desarrollar una extensa red de inteligencia trabajando con nuestras ciudades vecinas, tres distritos escolares y la Tribu de indígenas Yaqui.
• Alguien que trabaja libre e independientemente sin tomar en cuenta a los molestos directores de pueblo o comisiones ciudadanas.
• Alguien cuyos custodios e índices de criminalidad calmarían aún al más fuerte de alcaldes y activistas latinos.
• Alguien cuya influencia de héroe en nuestra juventud causaría un movimiento masivo a las carreras en la aplicación de la ley.
• Alguien que nunca permitiría que casi 1.000 ordenes de arresto existieran en su pueblo.
• Alguien que impone la ley pero personifica a un conservador compasivo.
Seguramente, el elemento criminal en Guadalupe no iguala a un representante de la ley de tal magnitud. Pero otra vez, nada.
En vez de eso, en la realidad, nosotros tenemos a un alguacil del Condado Maricopa que está orgulloso de que espantó a una docena de niños que iban a ser confirmados por el Obispo Thomas J. Olmsted y causó que los otros 60 se concentraran en él en vez de Dios.
Si la intervención en Guadalupe demostró algo, es que la Oficina del Alguacil del Condado Maricopa ha estado en nuestra diminuta comunidad de 420 acres durante más de 20 años pero nunca ha llegado a ser parte de ella.
En cuanto al “alguacil más duro de América,” él todavía tiene el honor de ser el político más poderoso e ineficaz que jamás a habido en Guadalupe.
La escritora es miembro de Concilio Municipal de Guadalupe. Ella ha vivido en el pueblo desde 1960.